EE.UU.: en el marco de un nuevo contexto geopolítico y cultural Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 17-11-2008 |

EE.UU.: en el marco de un nuevo contexto geopolítico y cultural
Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 17-11-2008 |
Después de todo, en el contexto de la larga historia neocolonial de la isla la Española, el capitalismo de Estado no fue sino una reciente creación política del imperialismo económico norteamericano del siglo 19 en su intento geopolítico y estratégico de defender infinidad de intereses corporativos que las colonias de la periferia y sus poblaciones han repudiado hace mucho tiempo, 1898-1924, por ejemplo.
Llegado este punto de inflexión histórica y política hemos de detenernos a considerar las causas y consecuencias del choque global de necesidades de cambio radical, en las relaciones EEUU y República Dominicana, aparentemente irreconciliables con el capitalismo de Estado 1961-1965, por ejemplo.
La necesidad de respetar las creencias más profundas del Estado en el capitalismo, la libre empresa y sus especulaciones, y el mercado y sus inflaciones, por ejemplo, en el capitalismo de Estado, es igualmente evidente, 1984, por ejemplo.
No se trata de deferencia hacia los poderosos o de antipatías hacia la privatización del Estado, por ejemplo; que por sus resultados sociales y culturales ha perdido el derecho de deferencia que tendría de no ser así, 1986-1996, por ejemplo. He mantenido reiteradamente que a las instituciones políticas nacionales no debería concedérseles la inmunidad histórico-política porque reclamen para sí la autoridad ejecutiva y constitucional.
Del mismo modo que fue y sigue siendo un error por parte del Estado dominicano, el hecho de legitimizarse durante el capitalismo de Estado de entre 1908 y 2008, como institución social y política, la Convención Dominico – Americana, por ejemplo.
El estado actual comete el error de impedir la restitución de la democracia, 1966-1978, por ejemplo, incluido el populismo de Estado, 1978-1986, incluidos los cambios políticos internos, 1994, que se siguen necesariamente de su conducta política, ocultada tras un atuendo democrático y constitucional, 2000-2004, por ejemplo.
En lugar de ello deben respetarse las creencias de los economistas neoliberales y demás cristianos, incluidos su clero no político, acerca de la integridad de sus textos sagrados, el DR-CAFTA, por ejemplo.
¿Qué ha de hacerse entonces con este tipo de aliado político y económico? La solución del propio capitalismo de estado es profundamente inapropiada. Los norteamericanos, ni siquiera la Unión Europea están en condiciones para imponer nada, en términos políticos y sociales al estado-nación.
En verdad, inyectar papeles inorgánicos como moneda o divisa de intercambio no aborda el problema social y el drama humano de los seres humanos de la periferia.
Mantiene la integridad del capitalismo en el Estado pero, al pretender que el Estado intervenga al capitalismo y sus monopolios ignora la postura de los contribuyentes y su obligación de compensación.
Como solución, la postura del capitalismo en el Estado se vuelve por tanto discutible al privilegiar a los ricos por entero cual si las clases medias y los pobres no existieran.
Por el contrario, el neocapitalismo imperial norteamericano propone una vía expedita criminal: “… el Estado colonial, que, de acuerdo con la constitución y las leyes de la república, hace de intermediario entre la oligarquía, los y las minorías de privilegiados y el resto, interpretando para los intereses de las multinacionales norteamericanas los sufrimientos de las clases medias y los pobres, presenta la crisis del capitalismo de estado, su crisis, como un simple fraude cíclico , su propio pecado original, estableciéndolo en términos metafóricos: “… el capitalismo en el Estado, por ejemplo, en cuanto tal está necesitado de materias primas, recursos…”, en consecuencia, el costo de la estafa contra el Estado bajo adhesión debe ser socializada, no en contra de la oligarquía ni de los ricos ni de los y las minorías de privilegiados sino contra el resto…”
“Admitámoslo camaradas, la propuesta del capitalismo de Estado contiene una lógica y atractivo poderosos…” “En el fondo de la cuestión, es una solución radical para debilitar la participación en democracia”.
Si el Estado dominicano del nuevo milenio viviera conforme a esta máxima imperialista ello supondría una revolución muy bienvenida.
Síntomas de la crisis de información en la seguridad democrática
Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 11-11-2008 |
Permítaseme subrayar que, en el plano de la seguridad, de la información y la democracia el Estado dominicano ha hecho progresos sustanciales e impresionantes, el DNI, por ejemplo. A partir de 1961, el Estado de pos guerra, incluyendo a buena parte de los organismos de inteligencia y de seguridad nacional se han enfrentado al problema de las relaciones entre el crimen de cuello blanco y la evolución político histórica de la sociedad, la globalización, por ejemplo. Los organismos de inteligencia han hecho progresos colosales para apartarse de sus actitudes represivas y criminales hacia objetivos políticos y ciudadanos previo los doce años del Dr. Balaguer, 1966 – 1978, plagados de impunidades y declaradamente sustitucionistas.
En la actualidad, las Fuerzas Armadas en su conjunto, y desde luego, muchos oficiales superiores, desde el Secretario de Estado Mayor Conjunto hasta abajo, abordan el tema de la seguridad democrática y de la información y de la democracia, así como la controvertida relación que los partidos políticos han mantenido con ellos a lo largo de la historia y la que hoy sigue manteniendo, con un sentimiento de autentico respeto al Poder civil, con el ánimo de reparar errores y con la esperanza de desarrollar una doctrina militar menos imperialista para con los dominicanos y que provoque las mínimas antipatías históricas posibles hacia ellos.
Con todo, con independencia de lo que afirmen determinados historiadores pro Estados Unidos, con independencia de los asertos o indicaciones en sentido contrario detectables en los pronunciamientos de la sociedad civil y la opinión pública de la gran prensa, con independencia de las sutiles formulaciones maquinadas por escritores y periodistas con el fin de maquillar la situación de ingobernabilidad existente, a propósito de la democracia, esta sigue contando con su doctrina represiva y sus planteamientos geo-estratégicos recogidos de las enseñanzas de las intervenciones militares norteamericanas en la isla La Española entre los años 1914 y 1994. Si las Fuerzas Armadas y los demás organismos superiores, del Secretario de Estado Mayor Conjunto, por ejemplo, aceptan como verdaderos los más positivos y respetuosos avances del pensamiento político contemporáneo, con respecto a la democracia, enunciados en ese acotado sector del mundo político que participa en los grupos de dialogo entre académicos e historiadores, o apuntados por los oficiales superiores académicos en sus textos y pronunciamientos, entonces que el Ejercito Nacional, por ejemplo, proclame, oficialmente su autenticidad filosófica.
Que las Fuerzas Armadas, que toda la Policía Nacional, que los organismos de inteligencia, que la doctrina oficial de las Fuerzas Armadas, que todos los asertos doctrinales y filosóficos y todos los instrumentos didácticos de las Fuerzas Armadas que traten de estos asuntos declaren en el más sencillo y directo de los lenguajes todo lo que sigue: A) “… el imperialismo norteamericano no ha sustituido la construcción de una democracia nacional.” B) “… Las Fuerzas Armadas dominicanas no son responsables del crimen y su libre tránsito en el país…” c) “El narcotráfico es irrelevante para la salvación de la democracia, de su soberanía y de su identidad” D) “La seguridad última del pueblo y su territorialidad sigue siendo asunto exclusivo del Estado dominicano.” “No depende en modo alguno de las acciones de los Estados Unidos y de ninguna potencia extranjera…” F) “Es falsa cualquier pretensión de que la sociedad tenga que convertirse en obstáculo o acelere de forma alguna los índices de criminalidad y violencia.” “La violencia en realidad proviene desde el Estado…” y, asimismo, que las Fuerzas Armadas establezca, con el fin de evitar mal entendidos, que todas las posiciones ideológicas o afirmaciones pretéritas, doctrinales o filosóficas, que contradigan cualquier de los asertos que acabamos de enumerar, tanto si provienen del poder político como si dimanan de cualquiera de sus órganos o instituciones o de sus filas, son falsas, nulas y carentes de valor. Consideremos, por ejemplo, el rechazo que muestra la sociedad ante la posibilidad de que militares, políticos, abogados, empresarios y periodistas sean perpetradores, en asociación, con el crimen organizado internacional. Esta crucial interpretación abarca y alimenta muchas de las concepciones desaprobatorias que los dominicanos tienen de muchos de los gobiernos nacionales de pos guerra, 1962 – 2000 , como falsos y díscolos.
¿Qué debe hacer el Estado Dominicano para afrontar, y develar la historia política y militar, sus archivos e interrogatorios, para desagraviar a sus victimas y honrar a sus mártires y para corregirse a fin de no seguir siendo fuente de una afrenta social que hoy ya no refrendaría?
Ahora que tenemos la respuesta, para las Fuerzas Armadas dominicanas la cuestión pasa a ser la siguiente: ¿Tendrá la voluntad necesaria para hacer lo que tiene que hacer?
Causas y consecuencias del populismo de Estado: 1980-2000.
Juan Carlos espinal | perspectivaciudadana.com | 06-11-2008 |
Se ha demostrado que el capitalismo financiero internacional y sus representantes del BID y del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional cometieron numerosas ofensas sociales y económicas importantes, incurriendo en una culpa de una extensión y un peso lo suficientemente graves como para justificar un nuevo examen a fondo de la privatización eléctrica, por ejemplo. El que los hechos evidentes y las sencillas verdades vayan a sobresaltar sin duda a muchos burócratas corruptos pone de manifiesto lo eficaz que ha sido la justicia con sus estrategias auto exculpatorias y lo indulgentes y acríticos que han sido con respecto a ellas muchos de los que se han beneficiado sobre la privatización neoliberal, el CONEP, por ejemplo. Esta es una institución privada que está dentro de la sociedad dominicana, lo cual significa que, sea cual fuere su supuesta relación con el Estado, en el país sigue estando regida por las leyes antimonopolios y sometida a los principios constitucionales de esta sociedad. En consecuencia, en todas las sociedades anónimas en las que tanto el Estado, y el CONEP y sus representantes cometieron ofensas sociales, políticas y económicas la opinión pública debe preguntarse: ¿Cuáles están sujetas a un castigo legal, político y social? Y, ¿Cuál debe ser este castigo? El mismo Estado tenía el deber, después de la privatización de CORDE, por ejemplo, de hacer frente a sus transgresiones. ¿Qué hizo para enmendarlas? ¿Fue suficiente? De no serlo, ¿Qué es lo que se debe hacer ahora? Podemos empezar a contestar a estas preguntas considerando unos hechos jurídicos y políticos básicos. Los empresarios que cometieron crímenes, no de forma diferente de los asesores económicos que cometieron crímenes, debieron haber sido enjuiciados. Si hoy en día un propietario de una planta eléctrica, AES DOMINICANA, por ejemplo, comete un fraude eléctrico, por ejemplo, u otro tipo de estafa contra los consumidores debe ser procesado. Todos los que participaron directamente en las negociaciones y en la estafa en masa contra los consumidores debieron haber sido penalmente responsables. Determinar con exactitud que actividades de la oposición, PRD-PRSC, llegan al nivel de participación criminal requeriría un análisis de complejas cuestiones legales que varían de una legislatura a otra. Las consecuencias jurídicas de este tipo, aunque vale la pena aseverarlas, están un tanto fuera de nuestro objetivo. El procesamiento por crímenes sociales, políticos y económicos, desde luego en el caso del Congreso y demás intereses del Estado, es una decisión política. Ningún gobierno, después de la total privatización del Estado, llevó a juicio a todas las personas involucradas, ni siquiera a un pequeño grupo de la oligarquía que cometieron crímenes económicos y sociales contra la población. En el país lo que pasaba era que había demasiados criminales de cuello blanco sueltos y ninguna voluntad política, ni apoyo popular para ello, de llevar a juicio a los perpetradores, incluso a los intelectuales. Sucedía todo lo contrario. Y, por supuesto, el paso del tiempo hace discutible un enjuiciamiento en el siglo 21. Aparte del procesamiento legal, el pueblo debe movilizarse y exigir investigaciones de carácter moral, de las diversas ofensas cometidas contra el estado y sus intereses. Hasta tiempos recientes nada de esto era ni remotamente posible. Seguir evadiendo la verdad es aún más embarazoso para el gobierno dominicano 2008-2012. Pero seguir evadiendo la verdad es aun más embarazoso y peor aun: un crimen, una ofensa personal para quienes han padecido una injusticia que no será reconocida.
Contrarevolución de posguerra: 1966-1996
Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 02-11-2008 |
Desde la época en que se escribió la Constitución liberal de 1963 hasta la contra revolución de pos guerra de entre 1966 – 1978 y hasta el comienzo de la doctrina populista del tercer milenio, la ambición continuista del populismo ha sido una constante. Semejante ambición casi requiere la fundación de un nuevo Estado que la lleve a cabo y una estrategia política conservadora para poder prosperar.
En cierto sentido, un requisito previo para que el conservadurismo abandone la política es que renuncie a su pretensión de ser la única vía para la salvación de la democracia.
Mientras el populismo aspire a ejercer la soberanía política sobre las instituciones, le costará resistir la tentación del cambio radical y de su poder. Peligrosos son los movimientos políticos y sociales integrados que pretendan conocer la senda del continuismo, ya sea en este o en otro gobierno, e insistan en que han de convertirse infalibles sobre las instituciones, en muchos casos el Estado- Nación.
Algunos de esos movimientos son francos en lo que atañe a su esencia dual, fusión de democracia y capitalismo.
Un movimiento de ese tenor es el populismo tal como se da en varios países latinoamericanos en la actualidad. Otros movimientos progresistas de esta índole están prácticamente camuflageados, presentándose como movimientos políticos de izquierdas sin reconocer su pensamiento de derechas. Tal fue durante largo tiempo el caso del populismo reaccionario militarista en cuanto que carente de ideología.
Y existen otros movimientos revolucionarios que exhiben ante el mundo un rostro humano admitiendo su elemental esencia socialista. Este ha sido el camino seguido por la voluntad popular de América Latina. ¿Por qué no es objeto de algo más de censura por nuestra parte este último género de movimientos políticos sociales? Han dado muestras de su potencialidad revolucionaria y amenazan con incrementar el poder del pueblo, que suele incrementarse con su poder político y participación.
Las ideologías propenden a la intolerancia recíproca. Tal ha sido el caso del catolicismo, el judaísmo, el islamismo, y muchas ramas del protestantismo, por ejemplo. Cierto es que la ideología más peligrosamente intolerante de nuestro tiempo, tanto en general como para los dominicanos, no es el socialismo sino el populismo, tal como hoy se practica en la era de la globalización neoliberal, aunque ni mucho menos en todos.
La globalización actual, por ejemplo, es en términos relativos, harto más débil de lo que fueron antaño los estados comunistas y de lo que sigue siendo la dictadura del mercado capitalista de los Estados Unidos.
En el contexto de la historia, la democracia representativa de nuestro tiempo es relativamente benigna en términos políticos y sociales. Más no siempre fue así. La democracia representativa gozaba de un inmenso poder político y militar y perpetró grandes crímenes sociopolíticos, económicos y culturales. La mucho más débil dictadura electoral de la época de Balaguer ejerció en muchas instituciones su influencia política aún considerable, con resultados a menudo catastróficos, la Junta Central Electoral, por ejemplo.
Puede que el movimiento popular no siga exhibiendo por siempre la debilidad política que hoy la caracteriza. La doctrina de la infalibilidad del Poder Ejecutivo, por ejemplo, es uno de los pilares del conservadurismo de derechas. Aunque al igual que otros aspectos del Estado, la doctrina de la infalibilidad posee un rostro y una justificación política que insta a la obediencia política del Congreso y respalda una estructura de gobierno populista y una cultura autoritarias. Esto está claro, ya que la constitución actual 1966 – 2006 fue promulgada en términos históricos, en el relativismo de la posguerra, como una respuesta explícita a la crisis política del Estado, que incluía el desafío cultural de la gobernabilidad y el desafío político a su autoridad nacional que representaba la revolución, que llevó al militarismo de derechas a arrebatar la democracia popular por la representatividad y, lo que no es menos importante a mantener la hegemonía del capitalismo de las multinacionales sobre el movimiento popular y, así mismo, presentar un frente político unido, oposición-oficialismo, ante las demás entidades políticas en un mundo unipolar menguante y con una creciente actitud defensiva.
El movimiento popular en la encrucijada
Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 29-10-2008 |
El movimiento popular debería saber con quien anda y de qué habla. Se trata del Foro Social Alternativo en sus declaraciones incendiarias. Rechazan tajantemente muchas de las tergiversaciones concernientes al pasado por parte de la oposición actual y de los oportunistas defensores del populismo de Estado. Su discurso público es totalmente sincero que FALPO todavía elude: “Los errores del gobierno dominicano 2004-2008 y su responsabilidad hacia el pueblo forman parte de nuestra crisis social, política y económica…” “solicitamos al gobierno dominicano 2008-2012 que escuche nuestras palabras de dialogo…”.
El movimiento popular es más explícito en lo que atañe al vínculo directo entre las acciones huelgarias esgrimidas por el colectivo de transporte, por ejemplo, y la percepción de los medios de comunicación pro PRD, incluida la época del RENOVE.
Una vez dado el primer paso consistente en reconocer la verdad sobre la contribución del Foro Social Alternativo a la erosión del gobierno dominicano 2008-2012, con miras al 2010, un posible juicio político al Poder Ejecutivo y sus funcionarios por el carácter y grado de su responsabilidad en la actual crisis global del capitalismo ha de acometer, como subsiguiente paso, una estrategia de confrontación a gran escala nacional, de las acciones e inacciones del gobierno, sus principios , estrategia electoral del PRD, durante la lucha de las izquierdas ortodoxas en las calles.
Esto no sólo se ha reconocido desde fuera de los municipios bajo control de la oposición. Quien siga albergando dudas en torno a la necesidad política del PRD a una confrontación, debería tomarse con la mayor seriedad las acciones emprendidas simultáneamente dirigidas desde el Foro Social Alternativo, los propietarios privados del cartel del transporte, durante mucho tiempo vinculados al líder de la derecha del Partido Revolucionario Dominicano, Hipólito Mejía, que en su día fue interrogado por la justicia dominicana. Así que es preferible guardar silencio.
Del mismo modo que la ADP, por ejemplo, no estaba siendo anarquista ni estaba condenando hasta el último oficialista cuando afirmaba que el Estado está obligado a la compensación salarial de los profesores, tampoco aquí, al manifestar estas verdades, se está condenando a todo miembro de la izquierda ortodoxa ni se está siendo contra revolucionario .
El Foro Social Alternativo ubica la culpa social y económica de la nación justamente en el oficialismo por no reaccionar ante los crímenes socioeconómicos y políticos que acaecían ante sus ojos y por su innegable entusiasmo por la derecha social demócrata. Condena al oficialismo con tanta vehemencia porque erróneamente cree que su resistencia proletaria habría sido efectiva con una alianza burguesa. Su mimetismo obliga al movimiento popular evadir hacerse cargo del capitalismo.
El movimiento popular en la encrucijada
Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 29-10-2008 |
El movimiento popular debería saber con quien anda y de qué habla. Se trata del Foro Social Alternativo en sus declaraciones incendiarias. Rechazan tajantemente muchas de las tergiversaciones concernientes al pasado por parte de la oposición actual y de los oportunistas defensores del populismo de Estado. Su discurso público es totalmente sincero que FALPO todavía elude: “Los errores del gobierno dominicano 2004-2008 y su responsabilidad hacia el pueblo forman parte de nuestra crisis social, política y económica…” “solicitamos al gobierno dominicano 2008-2012 que escuche nuestras palabras de dialogo…”.
El movimiento popular es más explícito en lo que atañe al vínculo directo entre las acciones huelgarias esgrimidas por el colectivo de transporte, por ejemplo, y la percepción de los medios de comunicación pro PRD, incluida la época del RENOVE.
Una vez dado el primer paso consistente en reconocer la verdad sobre la contribución del Foro Social Alternativo a la erosión del gobierno dominicano 2008-2012, con miras al 2010, un posible juicio político al Poder Ejecutivo y sus funcionarios por el carácter y grado de su responsabilidad en la actual crisis global del capitalismo ha de acometer, como subsiguiente paso, una estrategia de confrontación a gran escala nacional, de las acciones e inacciones del gobierno, sus principios , estrategia electoral del PRD, durante la lucha de las izquierdas ortodoxas en las calles.
Esto no sólo se ha reconocido desde fuera de los municipios bajo control de la oposición. Quien siga albergando dudas en torno a la necesidad política del PRD a una confrontación, debería tomarse con la mayor seriedad las acciones emprendidas simultáneamente dirigidas desde el Foro Social Alternativo, los propietarios privados del cartel del transporte, durante mucho tiempo vinculados al líder de la derecha del Partido Revolucionario Dominicano, Hipólito Mejía, que en su día fue interrogado por la justicia dominicana. Así que es preferible guardar silencio.
Del mismo modo que la ADP, por ejemplo, no estaba siendo anarquista ni estaba condenando hasta el último oficialista cuando afirmaba que el Estado está obligado a la compensación salarial de los profesores, tampoco aquí, al manifestar estas verdades, se está condenando a todo miembro de la izquierda ortodoxa ni se está siendo contra revolucionario .
El Foro Social Alternativo ubica la culpa social y económica de la nación justamente en el oficialismo por no reaccionar ante los crímenes socioeconómicos y políticos que acaecían ante sus ojos y por su innegable entusiasmo por la derecha social demócrata. Condena al oficialismo con tanta vehemencia porque erróneamente cree que su resistencia proletaria habría sido efectiva con una alianza burguesa. Su mimetismo obliga al movimiento popular evadir hacerse cargo del capitalismo.
Construcción y práctica de nuevos discursos
Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 28-10-2008 |
El ataque concertado de quienes desean impedir que se siga difundiendo la verdad sobre la crisis global del capitalismo y sobre las permanentes obligaciones sociales y políticas de los gobiernos nacionales forma parte de una tendencia populista de polarización electoral mas amplia.
En estos últimos años han reaparecido el discurso conservador de derechas en la esfera publica nacional.
Con el paso del tiempo, y el resurgimiento del continuismo, el tabu de seis décadas de continuismo , 1930-1990, ha ido perdiendo su fuerza.
Los ataques verbales contra el pensamiento político alternativo o sus instituciones, propiedades o simbolos ya no son, como hasta ahora, episodios extremadamente infrecuentes y merecedores de una repulsa inmediata y nacional.
Tampoco los ataques verbales de polarización política se limitan a tendencias marginales.
El conservadurismo populista se ha manifestado en zonas respetables de la sociedad, entre dirigentes políticos, intelectuales y miembros de la elite empresarial neoliberal.
Esta tendencia bipolar ha aumentado considerablemente en ámbito e intensidad desde el inicio de la ultima aventura del continuismo desarrollista, entre 1966 -2000.
La renovación del conflicto bipolar, oficialismo-oposicion, ha permitido al conservadurismo de derechas, mostrar sus mutuas antipatías, hasta ahora cautas, abiertamente violentas, en publico, envueltas en el aparentemente respetable disfraz de la contra reforma constitucional.
Movidos, ora por una critica de buena fe de la política oficial, sin duda el caso de muchos, ora por resentimientos histórico-politicos, la oposición y el oficialismo, ahora, se permiten condenar los actos del capitalismo de estado denunciándolos como crímenes sociales.
La singular pasión y agresividad de estas querellas han llevado a muchos observadores independientes a concluir que el conflicto bipolar es, en palabras de Hatuey Decamps, lider de una minoría socialdemocrata: “una estrategia bipolar del continuismo, es decir, una sustitucion de la institucionalidad democrática”.
Como si quisieran confirmar esta opinión, ha habido ejemplos en los que la inconstitucionalidad se ha presentado en toda su aborrecible desnudez. Esta reciente reactivación bipolar, que había permanecido latente y sobretodo subterránea, nos recuerda la tenacidad del prejuicio político en la cultura política nacional, que lo lleva, como testimonia la violencia verbal oficialismo-oposicion, repetidas veces en nuestra sociedad. Estos acontecimientos recientes, nos recuerdan tambien el enorme esfuerzo que hace falta para erradicarlos.
El Estado en el capitalismo 1966-2006
Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 25-10-2008 |
Quizá ningún otro acontecimiento histórico contemporáneo haya provocado tantos debates sobre actos de omisión socio cultural que el capitalismo de Estado de entre 1960-2000. Cualesquiera que sean los argumentos filosóficos o jurídicos que puedan sustentar la idea de una sociedad en vías de desarrollo, es algo condenable, aunque tales argumentos no les parecían convincentes a los poderosos cuando se trata de la mortalidad infantil, por ejemplo.
No es sorprendente que el mercado no haya influido lo suficiente en los debates sobre una mayor y mejor distribución de la riqueza, que se ha basado en el presupuesto, que prácticamente nadie cuestiona, de que los actos de omisión contra la sociedad y sus intereses pueden ser constitutivos de delito. Pocos en los medios de comunicación están dispuestos a admitir que quienes podían impedir el auge y caída del capitalismo de Estado, entre 1980-2000, no tenían la obligación política de hacerlo, o que el no haberlo intentado, sobre todo si el riesgo país, por ejemplo, que implicaba la depresión económica de entre 2000-2004 era escaso, es algo en extremo censurable.
El propio gobierno dominicano 2004-2008 reconocía el principio del fin del Capitalismo de Estado.
La social democracia y sus defensores declaraban algo que no es cierto; en boca de Hipólito Mejía: “Los individuos tenemos una responsabilidad legal en las ofensas cometidas por otros, no impidiéndolos cuando se tiene obligación de actuar…” No debemos entrar en detalles sobre los argumentos relativos a por qué hay que considerar que alguien es culpable, moral e incluso legalmente, cuando no hace nada para salvar los ahorros de otros seres humanos que están a punto de ser defraudados en masa por el sistema capitalista.
Parece que salta a la vista y a la Cámara Americana de Comercio y a la Embajada de los Estados Unidos en el país, por ejemplo, tienen una posición igualmente inequívoca respecto al DR-CAFTA, los bonos soberanos, el caso BANINTER, las devaluaciones y sus implicaciones.
De todas formas, merece la pena establecer algunas aclaratorias del asunto.
A) Cuando Industria y Comercio, por ejemplo, no impide algo que podría evitar está realmente optando por permitir que ocurra.
B) El Estado dominicano no ha entendido que la especulación financiera de los mercados, por ejemplo, es como una acción criminal contra el pueblo, que suele tener un carácter deliberado; ya sea permitir que alguien haga uso de sus influencias políticas o económicas para implementar una economía de monopolios, o permitir que los diplomáticos extranjeros en el país, agentes del imperialismo económico global sigan su curso.
C) Lo normal es que el gobierno dominicano 2008-2012 cuando se enfrenta a actos que son injustos o muy dañinos para la sociedad, actos que van en contra de los intereses nacionales, en contra de sus más profundos valores, se oponga a ellos y que, si está en su mano, intente impedirlos. Los actos de omisión política se convierten en crímenes sociales. El Estado dominicano debe intentar evitar un crimen social irreversible, y esto supone una desaprobación mayor del mismo que sancionarlo verbalmente
El interiorismo estatista de lo privado
Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 22-10-2008 |
La justificación de la restitución política, social y económica con sus diversos componentes es sencilla. Que el sistema capitalista admita su culpabilidad, que pida sinceramente mayor liquidez a los bancos de parte del Estado y que se dedique a perfeccionarse a si mismo, que se esfuerce por reducir el daño psicosocial que ha creado a la gente de a pie y que intente asegurarse de que el caso BANINTER, por ejemplo, no volverá a ocurrir, son prescripciones básicas del Banco Central, o se deducen de las prescripciones fundamentales del populismo, y de muchos sistemas asociales y antisociales, incluido el capitalismo de estado.
Un personaje de la talla del Dr. Rafael Alburquerque, Vicepresidente de la República, se mostró explícitamente de acuerdo con que la necesaria restitución de la democracia trasciende lo material para incluir al hombre.
Concluida la guerra inflacionaria de las multinacionales en contra de los consumidores declaró que: “Es el fin del Neoliberalismo”. Adviértase que, en la formulación defectuosa y convencionalmente exculpatoria del Dr. Alburquerque, aún sin el análisis riguroso de las consecuencias históricas, la inequidad y las desigualdades, aún sin analizar a profundidad los crímenes financieros cometidos por los monopolios del capitalismo, aun si los delitos fueron cometidos en nombre del pueblo dominicano, y algo más, una oligarquía dominante, el Vicepresidente de la República no deja de reconocer que el deber de restitución, incluidos los partidos políticos del sistema, nos afecta, en realidad, a nosotros, es decir, a los ciudadanos de la comunidad política nacional.
Probablemente sea tan importante la restitución como los otros géneros de compensación en no escasa medida, ya que el status quo se apoya parcialmente en él de forma explícita o implícita.
Lo típico del populismo es que la restitución se lleve a cabo a regañadientes, en virtud de los cálculos políticos o económicos de quien la concede, generalmente suscitados por presión social, política o económica de otros. Esto ha sido así en el caso de la privatización de la seguridad social, por ejemplo. Y, en fechas más recientes, la violación por parte del gobierno dominicano de la Ley de Hidrocarburos.
La restitución política es populista por definición y sólo rara vez brota puramente de la voluntad de los principios o del sentido del deber moral de quien la otorga. Los cálculos políticos han influido desde luego en la crisis global del capitalismo en ese sentido.
Mucho más arduo e improbable resulta el fingimiento de las múltiples dimensiones de la macroeconomía, y en particular la actitud de un sistema capitalista, ahora, auténticamente arrepentido.
La crisis social como arma política
Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 20-10-2008 |
La distribución social y no el crecimiento es lo que denominará las políticas de los gobiernos. Para detener la inminente crisis ecológica es imprescindible que el mercado no se ocupe de asignar los recursos o, al menos, que se limiten tajantemente las asignaciones del mercado. De una manera o de otra, el destino de la sociedad dominicana en el nuevo milenio dependerá de la restauración de las autoridades públicas. Esto nos plantea un doble problema. ¿Cuáles serían la naturaleza y las competencias de las autoridades que tomen las decisiones supranacionales, nacionales, subnacionales, y globales, solas o conjuntamente? ¿Cuál sería su relación con la gente a que estas decisiones se refieren? El primero es, en cierto sentido, una cuestión técnica, puesto que las autoridades ya existen y, en principio aunque no en la práctica, existen también modelos de la relación entre ellas. La Unión Europea ofrece mucho material digno de tenerse en cuenta, más cuando cada propuesta específica para dividir el trabajo entre las autoridades globales, supranacionales, nacionales y subnacionales, puede provocar amargos resentimientos en alguna de ellas. Sin duda las autoridades locales existentes estaban muy especializadas en sus funciones, aunque intentaban extender su ámbito mediante la imposición de directrices políticas y económicas a los ciudadanos que necesitaban pedir créditos. La Unión Europea era un caso único, y dado que era el resultado de una coyuntura histórica específica y probablemente irrepetible, es probable que siga sola en su género, a menos que se construya algo similar a partir de los fragmentos de la antigua Unión Soviética. No se puede predecir la velocidad a que avanzará la toma de decisiones de ámbito internacional; sin embargo, es seguro que avanzará y se puede ver cómo operará. De hecho, ya funciona a través de los gestores bancarios locales a través de las grandes agencias internacionales de crédito; las cuales representan el conjunto de los recursos de la oligarquía del país, que también incluyen a los más poderosos. A medida que aumentaba el abismo entre los ricos y los pobres, parecía aumentar a su vez el campo sobre el que ejercer este poder. El problema era que, desde principio de los setenta, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, se han establecido con el respaldo político de los Estados Unidos. Siguieron una política que favorecía sistemáticamente la ortodoxia del libre mercado, de la empresa privada y del comercio libre mundial, lo cual convenía a la economía estadounidense de fines del siglo 20 como había convenido a la británica de mediados del 19, pero no necesariamente al mundo en general. Si la toma de decisiones debe realizar todo su potencial, estas políticas deberían modificarse, pero no parece que esta sea una perspectiva inmediata.
El segundo problema no era técnico en absoluto. Surgió del dilema de una clase dirigente comprometida, al final del siglo, con un tipo concreto de democracia política, pero que también tenía que hacer frente a problemas de gestión pública, para cuya solución no tenía importancia alguna la elección de presidentes y de asambleas pluripartidistas, aún cuando tampoco complicase las soluciones. Era el dilema de una época en que el gobierno podía, debía, decían algunos ser gobierno "del pueblo" y "para el pueblo", pero que en ningún sentido operativo podía ser un gobierno "por el pueblo", ni siquiera por asambleas representativas elegidas entre quienes competían por el voto. El dilema no era nuevo. Las dificultades de las políticas democráticas eran familiares a los científicos sociales y a los escritores satíricos desde que el sufragio universal dejó de ser una peculiaridad. Ahora los apuros por los que pasaba la democracia eran más acusadas porque, por una parte, ya no era posible prescindir de la opinión pública, pulsada mediante encuestas y magnificada por los medios de comunicación; mientras que, por otra, las autoridades tenían que tomar muchas decisiones para las que la opinión pública no servía de guía.
Antes y después de la humanidad
Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 19-10-2008 |
Los sistemas políticos y los regímenes económicos de posguerra basados en la racionalidad del crecimiento económico y el mercado libre casi siempre surgen de las facultades de ciencias matemáticas.
Los teóricos racionalistas defensores del mercado libre, según lo prueba la historia contemporánea, frecuentemente vienen de la exactitud de las inflaciones.
Los teóricos sociales defensores de las ciencias naturales frecuentemente vienen del empirismo. En el, lo más importante es la comprobación exacta por medio de una rigurosa observación.
El teórico racionalista fácilmente comprende que quien trabaja, preferentemente o, exclusivamente con apego a los métodos tradicionales de las ciencias matemáticas, se inclina a emplear el discurso racionalista en vez del empirismo. Por lo tanto, las facultades de economía, influidas en la exactitud de los logaritmos, sin dificultad consideran que la crisis de la globalización capitalista, por ejemplo, es la causa del conocimiento.
Mientras que el filósofo social, surgido de las ciencias naturales, se inclinará a juzgar que la experiencia de años de saqueo y explotación es la causa y principio de todo conocimiento humano.
La primera percepción de la crisis del capitalismo, que de si misma hace la opinión pública y los teóricos racionalistas, es reafirmar el sujeto de la racionalidad, por ejemplo.
La segunda es la percepción natural realizada por los sentidos. Existe una clase de teórico social que sólo admite los sentidos. Los teóricos asimilados, racionalistas o no, atacan con violencia la nueva teoría social de los sentidos.
Muchas veces, las ideas sociales progresistas, es decir, sus conceptos e imágenes radicales están formados por argumentos simples y, en realidad, complejos. Las complejidades del nuevo discurso social y su construcción formula un elemento novedoso de discusión teórica cuyo marco no se limita a los datos proporcionados ordenadamente por las congeladas cifras del Banco Central, históricamente hablando, por ejemplo.
Los teóricos racionalistas, consecuentemente, evaden cualquier discusión teórica que proceda de las ciencias naturales y de la experiencia interna del alma de los seres humanos.
Pero, tras la caída del capitalismo de Estado, de ahora en adelante, los teóricos del mercado libre deben probar que sus conocimientos y experiencias han sido recibidos intuitivamente. Sólo así los economistas neoliberales del capitalismo quedarán justificados ante su inequidad social.