Alcance geopolítico de la guerra fría en santo domingo. Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 20-03-2009 |

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Alcance geopolítico de la guerra fría en santo domingo.

Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 20-03-2009 | 

Aunque el aspecto más visible de la ingobernabilidad fuera el enfrentamiento militar a baja escala y la carrera de armamento de defensa civil fuera cada vez más frenética, ese no es el impacto principal de la crisis social política económica y moral del sistema de representatividad.

Las armas civiles se usan, pese a que la Secretaria de Interior y Policía, por ejemplo, participa en los barrios seguros y su control, aunque sin llegar a enfrentarse con las mafias de trasiego de armas y sus innegables vestigios de criminalidad política.

Sobre saltados por las victorias del narcotráfico en la política, los Estados Unidos y sus aliados, bajo el disfraz de las Naciones Unidas  y la Organización de Estados Americanos, intervienen en las políticas nacionales de seguridad para impedir que el cartel del crimen organizado, República Dominicana – Haití, se extendiera al estado y sus instituciones.

Los costosos equipamientos militares propios de la rivalidad de los mercados especulativos de defensa preventiva demostraron ser ineficaces en todo el continente.

La amenaza del narcotráfico constante genero movimientos alternos comprometidos con la paz y la democracia, dirigidos fundamentalmente por las múltiples redes difusas de derechos humanos y sociedad civil, que ocasionalmente se convirtieron en movimientos de masas y que los apóstoles de la Policía Nacional consideraban como obstáculos de las ejecuciones extrajudiciales.

Las consecuencias políticas de la nueva guerra fría en Santo Domingo que, casi de inmediato, polarizo el mundo de las comunicaciones, dominado por la extrema derecha, se partió en dos bandos, claramente divididos.

Los gobiernos locales que habían dirigido las municipalidades, 2000-2012, por ejemplo, se escindieron en grupos de poder político pro y antisociales homogéneos cuya características principales era la expansión del gasto corriente que reflejaba su inducción parasitaria.

En la provincia Santo Domingo y Santiago por ejemplo, el micro tráfico de drogas y armas reapareció en las calles para convertirse en poder público permanentes.

El gobierno dominicano, 2004-2012, tenía prevista una intervención militar de toque de queda a la población en los casos donde la frecuencia del crimen fuese clasificado como de alta incidencia.  Se crearon programas de asistencialismo, subsidios gubernamentales de relativa pacificación, una intervención urbana limitada para hacer frente a décadas de exclusión, y en verdad, el estado se olvido de atacar las causas del fenómeno en cuanto a clima de tensión psicosocial.

La dominación territorial del narcotráfico quedo firmemente establecida en todo el territorio nacional y en la frontera, en la sociedad civil, y en el crimen de cuello blanco, cuyos importantes capos fueron extraditados a Estados Unidos.

Sin embargo, los efectos de la nueva ola de violencia y criminalidad sobre la política internacional fueron más notables que sobre la política interna nacional: el lavado de activos creó una comunidad de intercambio de mercancías y capitales con todos sus problemas financieros; una forma de organización político criminal sin ningún precedente, a saber, un cartel permanente, o por lo menos compenetración en los poderes públicos, para integrar economías regionales y, en cierta medida , corromper el sistema judicial en una serie de provincias costeras cuasi independientes del estado nación.

El cartel República Dominicana – Haití fue creado, como otras muchas actividades del crimen, tanto por el mercado consumidor de los Estados Unidos como en contra de ellos, e ilustra tanto el poder como la ambigüedad de la DEA y su limitaciones;  pero también  ilustra la fuerza del miedo que mantiene unida a la alianza antisocial, miedo no solo a la narco política, al temor de una economía informal renacida en el sistema financiero que todos compartimos, en menor grado, todos los cuales se veían unidos en una red político militar, aunque mutilada. 

También había miedo a la DEA, supuesto aliado indispensable de la DNCD, pero sospechosa por su falta de fiabilidad: un aliado que, de forma nada sorprendente, podía ser capaz de poner sus intereses por encima de la seguridad nacional, y de todo lo demás, incluido, los intereses de sus aliados en América Latina. No hay que olvidar que en todos los cálculos efectuados sobre el mundo de las drogas, así como en todas en las interdicciones y decisiones la premisa de toda política imperialista era la preeminencia económica norteamericana.

Los planes de los norteamericanos para un territorio libre de drogas, por libre convertibilidad del dólar al peso, el lavado de activos, por ejemplo, en un territorio satelital dominado por ellos, carecieron totalmente de realismo, aunque solo fuese porque las denuncias de violación del espacio aéreo significaban que no había perspectivas inmediatas de cese de la participación de militares y autoridades civiles en el negocio.

La nueva guerra fría se fue prolongando creando distancias entre el dominio militar y, por lo tanto, político, de la alianza DEA-DNCD y los resultados cada vez peores de la economía norteamericana.

La desintegración de los territorios y la disolución del estado nación, hizo imposible pretender que nada había cambiado y, menos aun, creerlo.   

 

 

 

“… La historia me absolverá…” 1959-2009

Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 17-03-2009 | 

Por  primera vez, el colonialismo y la dependencia, la doctrina Monroe, por ejemplo, comenzaron a ser rechazados como inaceptables incluso por quienes se habían beneficiado de ellos. Lo que es más: por primera vez la vida de la gente común se vio sacudida por unos movimientos revolucionarios que no eran de origen natural y que movían más a la disidencia que a la oración.

Se formo así la base de masas para una movilización política, especialmente en zonas como la isla la española, 1914-1973, por ejemplo, donde los campesinos dependían estrechamente de la evolución del mercado mundial de cultivos comerciales. Al mismo tiempo, las depresiones capitalistas de pos guerra desestabilizaron tanto la política nacional como la internacional del mundo dependiente.

La década 1950, por ejemplo, fue, pues, crucial para el tercer mundo, no tanto porque la crisis capitalista desencadenaría una radicalización política sino porque determino que en los diferentes países en conflicto entraran en contacto las minorías politizadas y la población común excluida.

Esto ocurrió incluso en lugares como la Cuba de Fulgencio Batista, donde el movimiento nacionalista ya contaba con un apoyo de masas.  El fenómeno revolucionario fue aun más evidente en algunos países de América Latina en los que hasta entonces la movilización de la CIA había sido escasa.

Comenzaron ya a distinguirse, más o menos claramente, los perfiles de la política de masas del futuro: El populismo latinoamericano de izquierdas basado en unos líderes carismáticos que buscaban el apoyo de los trabajadores de la zonas urbanas; la movilización política a cargo de los líderes sindicales que luego serian dirigentes partidistas, como en la zona del Caribe dominada por  Gran Bretaña; un movimiento revolucionario con una fuerte base entre los trabajadores que emigraban a Francia, o que regresaban de ella, como en Argelia; un movimiento de resistencia nacional de base comunista con fuertes vínculos agrarios, como en Vietnam.

Cuando menos como ocurrió en el Caribe del este Hispánico, entre 1916-1924, por ejemplo, los años de la depresión rompieron los lazos existentes entre las autoridades coloniales y las masas campesinas dejando un espacio vacío para la nueva política.  Al final de los años treinta, la crisis del colonialismo se había extendido a otros imperios, aunque no por mucho tiempo.

Incluso en el Caribe, que según los historiadores encargados de los asuntos coloniales era una zona satélite, se registraron entre 1949-1973, una serie de movilizaciones de resistencia armada, en las montañas y ciudades, que dieron paso a enfrentamientos en toda la isla, revelando por primera vez la existencia de una masa de desafectos.

La oleada de revoluciones de entre 1959-1965, se extendió por toda Latinoamérica, pero no tenia aun una dimensión política anticolonial, a menos que se considere como tal la difusión de la nacionalizaciones que rechazaban a los gobiernos títeres y mundanos de Trujillo y Balaguer.

Por primera vez los gobiernos coloniales comenzaron a reflexionar sobre el efecto desestabilizador de las transformaciones económicas en la sociedad rural latinoamericana que estaba atravesando por una época de notable involución social.  Eso es algo que ha de estimular el fomento de la investigación de los antropólogos sociales sobre este tema.

No obstante, el peligro político revolucionario parecía remoto.

Hasta 1959, mientras triunfaban las fuerzas revolucionarias, en Cuba, los grandes imperios coloniales estaban en el bando derrotado.  Estados Unidos se hundió estrepitosamente, y si conservo mucha de sus dependencias fue porque se lo permitieron las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos.

Estados Unidos y sus aliados, por ejemplo, no eran comunistas, sino, en realidad, sobre todo anti comunistas en política interior y no alineada, es decir, fuera de bloque militar soviético en asuntos exteriores…. “América Latina y el Caribe pues, había nacido por y para la revolución”…. afirmaba el Che.

En esa circunstancia no es sorprendente que la alianza que Estados Unidos había mantenido durante la guerra fría con el Hemisferio Occidental, a la cabeza de su propia esfera de influencia, se rompiera en mil pedazos, como tan a menudo sucede con coaliciones aun menos heterogéneas al acabar una conflagración mundial.

No cabe duda de que el Dr. Fidel Castro Ruz, por ejemplo, en tanto que comunista, creía en la inevitable sustitución del capitalismo por el comunismo, y, en ese sentido que la coexistencia Cuba-Estados Unidos no sería permanente.

Rusia, entonces, habría de contener la presión Norteamericana, tras la crisis de los misiles, 1962, con una resistencia diplomática inflexible aunque pragmática aun Rusia no hubiese sido comunista.  La intransigencia era la táctica lógica;…… “Que ocupen la Habana, si querían,” decía Fidel.  

Desde el punto de  vista del Dr. Fidel Castro Ruz al agresor Yanqui había que amenazarlo con armas nucleares aun el caso de un ataque militar convencional limitado.  Los Estados Unidos se vieron obligados a adoptar una actitud diplomática agresiva, con una flexibilidad táctica mínima.

En resumen, lejos de Bahía de Cochinos, al retirarse el complejo militar soviético, a 50 años de revolución social, mirando más allá del colonialismo, ¿Quien fue el culpable de la guerra fría?  En verdad, la contención era la política de todos.

En mi opinión, la destrucción del socialismo era innegociable. 

 

 

 

PRD – PRSC, adiós al bipartidismo en primera fase: 1966-1995.

Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 04-03-2009 | 

En la práctica, los acuerdos políticos sociales y económicos del gran Dialogo de Unidad Nacional de pos guerra de entre 1966 y 1995 eran a tres bandas, con las negociaciones entre el capital financiero internacional y la mano de obra barata, descritos ahora, por los teóricos del FMI como los verdaderos interlocutores sociales.

Aquello, en realidad eran reuniones presididas formal e informalmente por los gobiernos y los empresarios.  Con el fin de la estabilidad política y económica de entre 1986 y 1995, estos acuerdos sufrieron un brutal asalto de los economistas de libre mercado, que acusaron a las clases medias y a los trabajadores de cooperativismo, una palabra retorica, medio olvidada y totalmente irrelevante, del neocapitalismo transaccional de pos guerra.

Los acuerdos patronos-obreros, de entre 1986-1995,  el dialogo tripartito, por ejemplo, resultaban aceptables para todas las partes.  Los empresarios del CONEP, por ejemplo, a quienes apenas les importaba pagar salarios altos en plena expansión y con cuantiosos beneficios y subsidios gubernamentales, veían con buenos ojos la posibilidad de prever que la especulación de los mercados a futuro les permitía planificar la evasión de capitales por adelantado.

Los trabajadores obtenían salarios y beneficios marginales complementarios que iban subiendo con regularidad, y un estado de asistencialismo estatal que iba ampliando su cobertura y era cada vez más géneroso.  

Los gobiernos nacionales de pos guerra, 1966-1995, por ejemplo, conseguían estabilidad y crecimiento debilitando así   los movimientos liberales progresistas y creando unas condiciones sociopolíticas predecibles para la gestión macroeconómica que ahora predicaban todos los estados fallidos.

A las economías urbanas capitalistas de la periferia les fue maravillosamente bien en parte porque, por vez primera, fuera de Estados Unidos, apareció una economía del tercer mundo capitalista de lavado de activos , de consumo masivo, basada en el desempleo, el descuento masivo de los ingresos reales de las clases medias y los trabajadores a través de altos impuestos, la privatización de la seguridad social, que a su vez se financiaba con el incremento de los ingresos públicos.

En la euforia de la privatización del estado de entre 1966-1995, algunos gobiernos incautos llegaron al extremo de ofrecer a los desempleados, que entonces eran y siguen siendo la mitad de la población activa económica, el subsidio de su salario anterior.

Hasta finales de los años noventa la política económica domestica reflejo ese estado de cosas.  De forma sorprendente, la economía real popular se hundió, aunque los empresarios neoliberales y los políticos convencionales se mantuvieron en consenso. La  gran  expansión económica del neocapitalismo, turismo, zonas francas, telecomunicaciones y remesas, por ejemplo, estuvo dirigida, casi en todas partes por gobiernos conservadores satelitales moderados, cuando no, gobiernos débiles en coalición. 

Económicamente, en cambio el servicio de la deuda externa les convertiría, con toda certeza, en mucho más dependientes de las entidades trans nacionales en un mundo capitalista poblado por estados y sociedades fallidas o sin ningún estado.

Las altas tasas de prosperidad de la alta burguesía y la privatización del estado, los servicios públicos, por ejemplo, separaron lo que la extrema pobreza y el colectivismo de los espacios públicos, los parte atrás, por ejemplo, habían unido.

Pero, ¿de qué tipo de sociedad se trataba? 

 

 

 

 

Legado y secuelas del capitalismo de pos guerra: 1966-1995

Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana | 03-03-2009 | 

Tres aspectos de la transnacionalización capitalista  de pos guerra resultaban particularmente visibles; las corporaciones multinacionales, la nueva división internacional del trabajo y el surgimiento de actividades offshore, de paraísos fiscales.

El fraude capitalista financiero internacional no solo fue una forma de transnacional ismo en desarrollo, sino también la que demuestra con mayor claridad el modo en que la economía dominicana escapo a todo control y supervisión de la Súper Intendencia de Bancos, por ejemplo, o de otro tipo.

La devaluación de la moneda en los paraísos fiscales se introdujeron en el vocabulario publico simultáneamente durante los años setenta para describir la política de registrar la sede legal de un corporativismo multinacional en territorios satelitales de la periferia, por lo general fiscalmente generosos que permitían a los empresarios evadir los  impuestos y demás limitaciones que les imponía Impuestos Internos.

Una combinación complejísima  e ingeniosa de déficits fiscales, de legislaciones mercantiles y laborales, de agujeros legales y constitucionales, de legislaciones mercantiles, por ejemplo, podía hacer milagros en la cuenta de resultados de un sistema bancario sin control.

Por razones evidentes, los paraísos fiscales se prestaban muy bien a las transacciones financieras  fraudulentas, si bien hacia tiempo que  en  el Caribe los sistemas bancarios pagaban campañas políticas con los ingresos procedentes del registro de depósitos transitorios de terceros, cuyos propietarios encontraban demasiado onerosos las normas laborales y de seguridad de sus países de origen.

En un momento dado de los años ochenta, un poco de neoliberalismo transformo un viejo sistema financiero local, en una gran plaza financiera de lavado, según el Departamento de Estado norteamericano, gracias a la invención de la economía de servicios, sobre todo las inversiones golondrinas y las remesas.

Los dolares   depositados en bancos de Estados Unidos y en los paraísos fiscales del Caribe, por ejemplo, y no repatriados se convirtieron en un instrumento político negociable. Esos dólares flotantes, acumulados en enormes cantidades por el cartel del dólar, por los grandes costos políticos y financieros, gracias a las crecientes inversiones de la banca dominicana en el exterior, a la corrupción endémica del aparato, se convirtieron en la base de un mercado totalmente incontrolado, principalmente en créditos a corto plazo, altas tasa de interés, y, en verdad, los ricos experimentaron un tremendo crecimiento.

República Dominicana se encontró, pues, a merced de las inversiones golondrinas que circulaban sin freno en forma de papeles, bonos, en busca de beneficios fiscales y de alto riesgo. Al final, todo el sistema financiero nacional acabo por ser su propia víctima, ya que perdió la confianza de los ahorrantes, el control de la masa monetaria y los tipos de cambio.

A principios del año 2000, por ejemplo, la acción conjunta del Banco Central, y de destacados economistas protagonistas del caos financiero y del servicio de la deuda entre 1978-1986, por ejemplo, y de destacados bancos canadienses y norteamericanos, se demostró nada importante.

En cierto sentido, la economía  del tercer mundo capitalista era irrelevante, ya que la función principal de  semejante modelo era internacionalizar los mercados mas allá de las leyes sustantivas, es decir, convertir la inversión extranjera en independiente del estado- nación.

En realidad, era un comercio interno monopólico dentro de una entidad transnacional que opera en todo el Hemisferio Occidental. La capacidad de actuar de ese modo reforzó la tendencia natural del capital a concentrarse, habitual desde los tiempos de LILIS.

No era una novedad.

 

 

 

¿Porqué "ganar en pesos" y pagar en dolares?

Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 25-02-2009 | 

Fue la guerra civil de 1965 y no la privatización de pos guerra lo que produjo la ruptura social y política de la nación en dos mitades. En cierto sentido, este fue el último gran triunfo del capitalismo norteamericano en América Latina y el Caribe,  y, al mismo tiempo, su último suspiro.

Por última vez el crack financiero de pos guerra, 1966-1996, por ejemplo, movilizó los recursos humanos y económicos del país para ponerlos al servicio de la red de monopolios nacionales, en mayor escala aún que entre 1916-1924, y en esta ocasión, es decir, en el siglo 21, con el TLC, contra la población que se alineaba en los partidos políticos de masas, pero el precio sociocultural que hubo que pagar fue muy elevado.
La oposición en el Congreso a la reforma constitucional, por ejemplo, determinó que la socialdemocracia y sus dirigentes quedaran al margen de la política transaccional y, desde 2004, fuera del presupuesto.  

Las dificultades inherentes a la economía neoliberal de entre 1980-2000 enajenaron el apoyo de importantes grupos populares, particularmente el ala política de los sindicatos, los gremios de profesores y el Colegio Médico  Dominicano, y los aproximaron a la sociedad civil pro Estados Unidos, que adquirió la condición de un movimiento radical de masas en el mismo momento en que el Estado Dominicano, llevado del temor de que el Congreso opositor pudiera sabotear al Poder Ejecutivo, por ejemplo, utilizaba de forma deliberada y sistemática la rivalidad entre las tribus políticas convencionales para inmovilizar al movimiento liberal-progresista. 

En este caso puede decirse que los intelectuales pro Estados Unidos aplicaron la máxima de divide y vencerás.
En su último intento desesperado por lograr la estabilidad política, Estados Unidos y la Unión Europea, por ejemplo, no sólo intervinieron al sector privado, no solo se destruyó a si mismo sino que acabó con lo que legitimaba moralmente al capitalismo: el proyecto de lograr una subregión en el Caribe unida a las múltiples redes financieras monopólicas que pudieran coexistir en una paz social relativa bajo la misma administración y el mismo ordenamiento jurídico.
Cuando inició la privatización del Estado, por ejemplo, resultó imposible dar marcha atrás al motor de una economía colonialista.  El proceso de colonización capitalista estaba ya concluido en el Caribe en 1898.  Mientras tanto, la subregión caribeña occidental, desde Cuba a Nicaragua, por ejemplo, experimentó una transformación sociocultural impulsada por una serie de movimientos independentistas, golpes revolucionarios e insurrecciones,  que comenzaron con el proceso de nacionalización de las compañías petrolíferas y la implantación del militarismo en el estado y, ahora con el apoyo de Venezuela, Rusia, y China.

Es difícil decir con certeza cuándo comprendieron los viejos modelos económicos imperiales que la era del colonialismo había concluido definitivamente.  La era imperialista había llegado a su fin.

A  cien años, 1907-2007, por ejemplo, de la Convención Domínico-Americana, el DR-Cafta parecía indestructible e incluso 50 años antes, el hambre y la extrema pobreza afectaban a la mayor parte de los pueblos satelitales capitalistas del sistema.  
Una nueva generación de políticos revolucionarios, de escritores y cineastas visionarios contemporáneos de las antiguas colonias de ultramar comenzó su creación literaria y artística al iniciarse un nuevo periodo de independencia y revolución.
Una nueva revolución social pos capitalista, decían algunos, era posible.

 

 

 

 

PRSC: Caída del Bi partidismo de pos guerra, 1962-1996

Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 24-02-2009 |  

En realidad, el Consejo Presidencial Reformista, por ejemplo, actúa como una agrupación oficialista no moral sino política opositora. Así habría que reconocerlo y aceptar las consecuencias.

Una de ellas es que la idea de que, no se puede criticar ni la doctrina socialcristiana ni sus acciones en el gobierno dominicano es absurda. Al igual que el PRSC, el Consejo Presidencial Reformista está en condiciones de ser analizado por elementos de cambio ajenos a ellos.

Tiene el Consejo Presidencial Reformista, por ejemplo, enormes presupuestos gubernamentales y propiedades materiales, una diplomacia formal, establece tratados de cooperación y tiene a más del 50 por ciento de los fieles reformistas en sus nominillas.

A lo largo de la historia, el PRSC se vio alentado por algo parecido a un nacionalismo religioso agresivo predicando el exclusivismo, una conquista de la derecha conservadora, y también el desdén y la exclusión hacia el pensamiento liberal progresista, especialmente  hacia la liberación.

Las estrategias de distracción, exculpar directamente al Consejo Presidencial Reformista, desplazarse tácticamente hacia el dialogo de unidad clasista, bordear las divisiones internas en las municipalidades sin tocar el disgusto de los dirigentes medios y de base del PLD y ocultar el hecho de que el PRSC era realmente una institución política opositora transaccional y que, por tanto, habría que juzgarla como tal, están desacreditadas.

Poco queda para exonerar al Consejo Presidencial Reformista de sus múltiples e innegables acciones e inacciones dañinas, y también, al fin y al cabo, de su grave responsabilidad política en los acuerdos con el PRD, la alianza rosada, por ejemplo, la Liga Municipal Dominicana y sus ayudantes de la oligarquía.

Después de analizar acciones, circunstancias y motivos concretos, todo se reduce a dos preguntas inevitables. En primer lugar, ¿ Habría considerado la Secretaria General del PRSC, por ejemplo, que el Consejo Presidencial Reformista, en vez de proclamar la unidad interna, en vez de quedarse prácticamente callado mientras la alianza rosada era derrotada por ella y aliados, ante tal acción contra la integridad del PRSC, Habría condenado, incluso a la presidencia del PRSC por aliarse al PRD, primero, al PLD después?

Al margen de lo que la Secretaria General del PRSC pueda responder a la pregunta de que habría hecho el Consejo Presidencial Reformista, señalar que la Liga Municipal Dominicana habría aconsejado ser cómplice silencioso del PRD, en la Federación de Municipios, por ejemplo, negarse a contestar; o reconocer que la Presidencia del PRSC dio las espaldas a las enseñanzas de su mesías , y también a los reformistas de la base, todas las respuestas conducen a una misma pregunta inevitable; ¿  Cual ha de ser el futuro del PRSC que no ha afrontado del todo su difusa personalidad, su historial de anti institucionalidad, que aun tiene arraigados elementos anti estatutarios en sus textos fundacionales, en su doctrina y en su teología, y que aun sigue haciendo creer a sus fieles  y a la opinión pública amarilla de que el transfuguismo es una doctrina superada?

Es difícil imaginarse a los funcionarios gubernamentales  del Consejo Presidencial Reformista justificando abiertamente una alianza institucional con el PRSC cuando ese tipo de consecuencial ismo opositor a partir de principios ideológicos y morales rechaza explícitamente ese precepto y esa práctica.

Pero, ¿Sería posible enunciarlo abiertamente?

 

 

 

 

 

PLD, de la ortodoxia liberal a la democracia social de mercado.

Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 16-02-2009 | 

En el siglo 21, por distintas razones, los partidos políticos convencionales, el PLD, por ejemplo, sus dirigentes , sus miembros , sus funcionarios , sus asesores e incluso muchos hombres de negocios del CONEP sensatos , aliados coyunturales del gobierno dominicano 2004 2008 , estaban convencidos de que la vuelta al laissez faire y a una economía de libre mercado inalterada era imposible.
Determinados objetivos políticos, el dialogo de unidad nacional, la modernización de una política macroeconómica atrasada o en decadencia, la reforma constitucional, con el tema de la continuidad sesgado, por ejemplo, gozan de una prioridad absoluta y justifican una intervención estatal de la máxima firmeza.
Ahora,  en el siglo 21, el futuro de la democracia electoral estaba sustentado en el discurso de la economía mixta. Hubo momentos en los que, las viejas ortodoxias macroeconómicas  del Banco Central, de la estabilidad monetaria, del encaje legal y su supervisión, por ejemplo, ganaron importancia política, ni siquiera la disciplina fiscal se convirtió en imperativo absoluto. En  realidad,  los gobiernos nacionales de pos guerra gastaban más de lo que recaudaban.
Desde 1980 los demonios de la inflación y el déficit público ya alejaban  a los  inversionistas, de off shore, a las inversiones extranjeras golondrinas de los campos de la economía política. Y sin embargo, el crecimiento económico apenas descendía.
Los cambios políticos y económicos de entre 1996 2000 y 2004 2008 , entonces , no fueron secundarios , sino que llevaron al crecimiento económico ,y , por consiguiente ,los consumidores aceptaron el hecho de que el gobierno dominicano , al igual que la propaganda de las estadísticas del Banco Central tienen un papel  político electoral que desempeñar en el estado.
Esto hizo que resultase natural que  la gobernación del Banco Central, por ejemplo, se convirtiera en un apasionado defensor de los milagros económicos. Entonces, los seminarios y foros convirtieron a economistas ortodoxos, que en otro tiempo habían defendido al dios mercado frente a Keynes, ahora, en adalides de la economía social de mercado.
Durante 2000 2004, por ejemplo, existió consenso, sobre todo entre los ideólogos del DR CAFTA de marcar la pauta de lo que los consumidores podían hacer, o mejor dicho, de lo que no podían hacer.
Todos, en el CONEP, en las elites de los partidos políticos, por ejemplo, querían un mundo de producción internacional en expansión y creciente con bajos salarios, modernización y subsidios estatales con monopolios internos, altas tasas de interés e inflación. Y claro , todos estaban dispuestos a conseguirlo , incluso apoderándose de los fondos de pensiones mediante el control y la gestión gubernamental sistemáticas de economías mixtas y , asociándose con movimientos socio económicos conservadores por un lado y, asimilando intelectuales orgánicos  siempre que fuesen satélites.
Ahora la expresión preferida de la Presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo de los Estados Unidos era que los grandes monopolios financieros tenían que sobrevivir a su propio fraude. Los economistas neoliberales, al igual que los políticos convencionales, siempre tienden a atribuir el éxito a la sagacidad de su política y durante la recuperación económica 2004 2008 cuando hasta economías débiles como la Dominicana se fortaleció, en el contexto histórico del estudio social y económico de los anos de regresión de la social democracia de entre 1978 1986 y 2000 2004, por ejemplo, parece haber razones de sobra para felicitarse.
Dejemos ahora a la gobernación del Banco Central y a su notable tribu de notales que discutan entre si las virtudes y defectos y la eficacia de las diversas políticas que adoptaron ,  muchas de ellas asociadas intrínsecamente a los argumentos e ideas de la alternabilidad en la continuidad , a los agentes políticos de cambio anónimos que siempre habían tenido razón.   

 

 

 

América Latina de la dependencia económica a la integración social

Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 12-02-2009 | 

El solo hecho de que la integración social y cultural siga atrayendo  a millones de latinoamericanos y caribeños constituye evidencia de que la globalización neoliberal esta en decadencia. Por supuesto que se pueden encontrar indicios de degradación en países tan complejos como Estados Unidos, por ejemplo, deuda publica interna, altas tasas de criminalidad, deserción escolar, pobreza extrema, degradación humana. Pero la principal característica del capitalismo  norteamericano,  la primera impresión y la más perdurable es el retroceso de la producción global.
Resulta lógico pensar que Estados Unidos esta en decadencia cuando al visitar los suburbios de Nueva York, o Boston, por ejemplo, existen grandes desigualdades que se encuentran absolutamente concentradas, incapaces de la mas mínima mejoría o inserción social.
Estados Unidos ha entrado en decadencia social, política y económica para abrir paso a otros imperios. Esa es la manera como las clases medias y los trabajadores latinoamericanas ven lo que esta sucediendo.
Al visitar Times Square, por ejemplo, existe la sensación de que el tercer mundo capitalista representa mucho menos que el destino histórico de Estados Unidos.
El capitalismo ha entrado en decadencia para dar paso a una nueva generación de líderes sociales que incluye una nueva generación de minorías negras, hispanas y asiáticas, sin limitar el costo político del fraude financiero, por ejemplo, en semejante planificación.
Es posible que América Latina este girando rápidamente hacia la construcción de movimientos sociales liberales o no, y que, la cultura de la asociación esta creando una especie de cooperativismo autóctono vinculado a  las tecnologías más modernas de comunicación.
La historia de las relaciones Norte- Sur ha sido una historia de imposiciones,1898- 1998, por ejemplo. Pero en este caso, por vez primera desde la guerra fría, existe la posibilidad de que la integración socio-cultural del Sur pueda crear un modelo alternativo de civilización.
Esta es la primera oportunidad real que se presenta, en el Hemisferio Occidental, con las nuevas tecnologías, de crear modelos de autonomías basados en el multiculturalismo.
Modelos políticos y sociales con mentalidad socialista. El Sur de Nueva York, por ejemplo, constituye una premonición del cambio en América Latina .En realidad, el cooperativismo socio- económico y cultural de los inmigrantes naturalizados o no, esta vinculado al multiculturalismo. Eso es algo que puede observarse en el fenómeno subsidiario  de las remesas.
Los dominicanos, los venezolanos, los nicaragüenses, por ejemplo, reconocen sus raíces culturales. No reconocen el origen socio-político de Harlem. América Latina se vuelve más plural cada día debido a la fortaleza de su cultura asociativa dentro de la identidad norte americana.
Esa transformación social y política anticipa la tendencia general de cambio en la composición de los gobiernos latinoamericanos de mentalidad  satélite. En mi opinión, las grandes poblaciones rurales de segunda generación constituirán mayorías políticas que forzaran cambios radicales progresistas.
República Dominicana, por ejemplo, nos muestra el potencial de desarrollo humano que puede darse una vez que la mentalidad política del tercer mundo capitalista agoniza y las clases medias y los trabajadores fundan un sentido plural de la socialización, una concepción revolucionaria del estado.
En sociedades que se encuentran estancadas, en crisis estructurales sin solución real, y, en poblaciones en crisis de identidad, la característica más visible de la movilidad, en el sentido estricto de la oportunidad, es la integración.

 

 

 

PRD: análisis desde una perspectiva social y política.

Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 05-02-2009 | 

Durante décadas, 1966-2000, por ejemplo, el Partido Revolucionario Dominicano, esa institución paneuropea con falsas pretensiones revolucionarias, esa institución política y formativa de importancia capital para las esperanzas de las capas medias de la población albergo en su seno el capitalismo de estado haciendo que constituyera parte integral de su teología y su liturgia.

Lo hizo amparándose en la falsa justificación de la alta burguesía neoliberal, en la justificación histórica del Bi-partidismo transaccional de derechas, para la que las capas medias y los trabajadores eran siervos del capitalismo incipiente.

Después de las contra reformas sociales y económicas de entre 1978-1986, por ejemplo, el perredismo intelectual de izquierdas o no, continúo su curso  prácticamente paralelo a su sociedad, en los falsos pulpitos protestantes revolucionarios.  Era algo que incluso el neoliberalismo económico podía compartir.

José F. Peña Gómez, por ejemplo, postulaba, que…” las elites burguesas perredeistas son para nosotros una pesada carga, la calamidad de nuestro ser…”son las oligarquías neocapitalistas una plaga en el corazón de la democracia”… 

Hipólito Mejía Domínguez, por ejemplo, líder del PRD, firme aliado de la derecha socialcristiana, aliado militar y estratégico de los norte  americanos  en el Caribe, al  menos hasta la adhesión comercial a la pura simple, declaro en el 2002 que,”… todas las herejías del gobierno dominicano, 2000-2004, que han tenido lugar en capitalismo incipiente, el Dr-CAFTA, por ejemplo, han sido urdidas por la elite de poder, como hemos visto y seguimos viendo a diario en el país…”

El tratado de libre comercio con Estados Unidos, por ejemplo, condujo al derrumbe económico, del consumo masivo de alimentos, y ha sido un componente esencial de la crisis interna actual, de su falsa retorica progresista.
Naciones Unidas, por ejemplo, observa que,”…una investigación sobre los orígenes de la múltiples complejidades de la crisis económica del pasado reciente tendrá que suponer un nuevo balance antropológico y social, un estudio riguroso del hambre….”

Consecuencia de ello, está muy extendida y arraigada la práctica de adaptar la agenda nacional  a los intereses de las minorías dominantes, a  la exclusiva atención de sus ideólogos en los asuntos históricos-políticos cruciales.

Esa táctica de evasivas, negación y ausencias comenzó ya por 1960 primero, profundizándose la crisis evolutiva interna en 1973, segundo, cuando Bosch censuró las prácticas neocapitalistas aun no promulgadas por sus antecesores lideres marxistas, que acababan de pactar con  Estados Unidos.

Según la secretaria general del PRD, por ejemplo, la presidencia del PRD dice mucho sobre las simulaciones que rodearon el carácter asocial de las elites neo capitalistas, con las mayorías, primero, con el vacio institucional permanente, segundo.

Parece claro que la lucha social por la hegemonía política termina  siendo únicamente una lucha contra los perredeistas revolucionarios, sus capas medias de sustentación popular, trabajadores, de izquierdas o no.

Salvo por su crueldad política, esta lucha de la elite de poder no es diferente a las anteriores en cuanto a sus métodos y motivos.

Sus clásicas consecuencias históricas nos impiden repetir lo mucho que habría que insistir aquí en la necesidad de un nuevo bloque político-social de alcance nacional que haga balance a las elites neo capitalistas del sistema.

 

 

Desarrollo Humano y Globalizacion

Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 03-02-2009 | 

Estamos presentes en la trasformacion del capitalimo, una fase de transicion social y politica en la historia de la democracia liberal. Por ello, existe la necesidad de desarrollar un sentido de libertad individual en la sociedad contemporanea.  Para lograrlo, es preciso establecer un vinculo directo entre la participacion de las clases medias y los trabajadores, por ejemplo, y, la estabilidad y el progreso humano.

Conforme nos ejercitamos para la nueva democracia, cada partido politico, por ejemplo, necesita elaborar un conjunto de intereses comunes orientados a afianzar una libertad individual legitima.
La democracia liberal, por ejemplo, se enfrentara a la evolucion social de sus politicas publicas domesticas.  Tambien la calidad de los gobiernos nacionales se vera reflejada en la practica social misma.  Esto resulta especialmente importante en America Latina y El Caribe.  El capitalismo incipiente, por ejemplo, se orientara a promover y fomentar sistemas de gobiernos liberales.  

Durante decadas, la democracia, asi como sus practicas domesticas, estaban simbolizadas en el flagelo de la desigualdad.  Aunque la guerra fria paso a formar parte de la lucha social, la sociedad dominicana gradualmente empezo a reconocer que el problema mas importante que enfrentaba no era el conflicto bipolar URSS-EEUU, sino el combate a favor de la igualdad humana.

Puesto que la globalizacion neoliberal va en pos de la estabilidad en medio de la incertidumbre, nuestra propia existencia sugiere que debemos defender los derechos sociales en los asuntos macroeconomicos, por ejemplo.  Si algo ha hecho la globalizacion ha sido realzar la magnitud de la crisis alimentaria , por ejemplo.

La violenta desintegracion de algunos estados Latinoamericanos y Europeos nos señala los problemas sociales y politicos que podrian enfrentar paises como Republica Dominicana y Haiti, por ejemplo, paises del tercer mundo capitalista que no estan preparados culturalmente para aceptar que la diversidad es parte integral de la condicion humana.

Empero, la llegada de la crisis alimentaria, por ejemplo, trae consigo innumerables desafios mayores.   Desde el siglo17 , la NACION-ESTADO habia proporcionado una guia rapida para obviar los intereses extranjeros.

Pero estos ultimos cien años 1907-2007, po ejemplo, han demostrado cuan inadecuadamente han enfrentado los gobiernos de posguerra  la transicion democratica hacia el progreso humano.

Ante la complejidad de los acontecimientos globales, el ESTADO-NACION parece demasiado diminuto para manejar diversos problemas estructurales, desde la especulacion de los mercados,  los precios de los alimentos, hasta la Salud y la Educacion , que afectan la vida de las clases medias y los trabajadores.

La prosperidad que proclamaba la globalizacion neoliberal ya no se encuentra asumida con el desempeño domestico de cada estado del tercer mundo capitalista en particicular. El destino de la economia real nacional con frecuencia no se puede determinar.

En el mundo de hoy, ya no podemos apreciar con certeza donde termina la democracia y empieza el progreso humano.   Es por ello que la tirania de la especulacion se ha convertido en tema frecuente entre aquellos que tratan de comprender por que hubo democracias que se desintegraron en America Latina y El Caribe en la decada de entre 1980 y 1990, y como se supone que deberan sobrevivir en el siglo 21.

enserioonline@hotmail.com

 

 

 

¿Neo socialismo de estado ante globalización neoliberal?

Juan Carlos Espinal | perspectivaciudadana.com | 29-01-2009 | 

Al rehusarnos a reconocer la inmutabilidad del capitalismo de estado que existe por encima de las clases medias y los trabajadores, hemos llenado ese espacio con el alma y el sufrimiento del hombre. Hoy en dia, los Dominicanos han perdido el sentido de si mismo como un punto limitado en el sistema de inequidades, aunque en verdad, poseen libre alberdrio para revolucionar la situación.

La sociedad ha empezado a pensar en si misma asi como en el centro de la crisis social y politica que le rodea; no desea adaptarse a una democracia que le pisotea; desea adaptar a las elites de la plutocracia a su interes y bienestar colectivo.


El siglo 21 ha transcurrido para todos nosotros bajo la amenaza cíclica del capitalismo de estado. Este pareció borrar todos los vicios estructurales del estado. Ha su llegada todo los demas problemas sociales y culturales parecían insignificantes; pero, como quiera que sea las clases medias y los trabajadores estan condenados, de modo que, ¿Por qué no hemos de vivir como nos plazca ?. El capitalismo de estado, la participacion de los empresarios en la politica, por ejemplo, sirvió tanto para aumentar la brecha social y disminuir el espiritu creativo del hombre como para lograr pretender el desarrollo humano.


En verdad, es una arbitrariedad.
No obstante, resulta paradojico que el capitalismo de estado halla brindado a la sociedad occidental Latinoamericano, por ejemplo,una especie de unificador del proposito de su existencia: resistir la amenza letal del subjetivismo de las ideas sociales. Definitivamente pocos comprenderan cabalmente la amenaza real del capitalismo en el estado. Pocos empresarios compartiran de igual manera esta necesidad de cambio radical.
Pero la preponderancia de la realidad social y economica da lugar a batallas politicas e ideologicas por venir, en la supervivencia de las clases medias y los trabajadores. El actual capitalismo incipiente cargado de contrareformas sociales y economicas, acompañado de oligopolios improductivos, de saqueo de las riquezas de la nacion ha llevado a las clases medias y a los trabajadores a la igualdad en la pobreza del pasado.
El viejo ideal del socialismo de estado, por ejemplo, es cierto, sufrió un colapso; aunque los problemas que supuestamente resolvería el mercado persisten: el uso de la ventaja social y economica por medio del uso de la fuerza,por ejemplo, con frecuencia nos señalan el curso mismo de la historia. Si la leccion global del FMI, por ejemplo, no sirve como recordatorio de una nueva cura social, entonces el cambio radical progresista debe cumplirse en su totalidad.
La guerra fria concluyo pero los problemas de la vida moderna han quedado al desnudo como situaciones inmensamente mas complejas que lo que hasta ahora habia parecido encajar en las dos viejas dimensiones del bipartidismo de postguerra Latinoamericano: Cambio, socialismo y revolucion.
 Ha  llegado el momento apremiante de limitar los sacrificios y privaciones de las clases medias y trabajadores, porque en la vida politica, publica y privada hace rato que los Dominicanos saben hasta donde se ha dejado caer la participacion en democracia.
Ahora nos acecha la antigua pregunta implacable de antes de la participacion de los empresarios en el estado: ¿ Cual sera el destino de las clases medias y los trabajadores ?

 

 

 

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